“Amar es querer el bien para el otro en cuanto otro” Aristóteles

 

Derribemos el mito de la media naranja, el matrimonio es la conjunción de dos personas íntegras: nosotros. Si uno de los dos está incompleto, el otro debe ser superador para curar, desarrollar. El amor guarda deseos de plenitud para uno mismo y para el otro.

 

La frase de Aristóteles lo define muy bien, amar es desarrollar el culmen del otro; y  amar también es un servicio a nosotros mismos porque nos permite acrecentar nuestros aspectos supremos.

 

Entenderse, acordar, proyectar, convivir con un otro diferente, con nuestra pareja, constituye un desafío que generará en nosotros nuevos recursos. El amor es una vocación vital que requiere de aprender a amar; no amamos de una única forma, amamos de manera modalizada es por ello que debemos aprender a amar. Someter a la pareja y a la familia a las tiranías de los sentimientos constituye una amenaza constante. La afectividad es maravillosa si está ordenada, de los contrario es tirana, fluctuante, ciclotímica.

 

Debemos tener en cuenta:

❤️ Amar es querer el bien para el otro en cuanto otro

❤️ Es necesario desarrollar la capacidad de dar

❤️ Cada día podemos aprender el lenguaje del amor

❤️ El amor pasa por distintas etapas

Nada valioso se constituye sin sacrificio. Hemos de aprender a entregarnos libremente y a manifestar ese amor.

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